Nuestro camino al campo de concentración Sachsenhausen

Uno de los lugares emblemáticos que es recomendamos conocer en Berlín es Sachsenhausen un antiguo campo de concentración de la Alemania Nazi que no está precisamente en Berlín sino a las afueras (1 hora en tren) en una ciudad llamada Oraniemburgo.

Partiendo desde Berín camino hacia Oranienburgo utilizando el mismo metro de la ciudad cruzamos las zonas A, B y C convirtiéndose éste en tren de cercanías. Una vez llegando a él tuvimos que tomar un bus que nos llevó hasta el museo Sachsenhausen. El clima estaba muy frió y con tendencia a lluvia que se traduce en bastante pero bastante frío! (sobretodo para aquél viajero que no vimos en países tan fríos).

Conocer el ahora museo Sachsenhausen no es la típica atracción de diversión sino todo lo contrario pues en ella te transportarás al pasado y recrearás en tu imaginación el sufrimiento que vivieron los judíos en ésa época de represión.

La entrada al museo no tiene costo, algo que verdaderamente es de admirarse de los alemanes ya que es un buen incentivo para atraer el turismo. Una de lo que recomendamos es adquirir audio guía por 3 euros que la verdad el precio es excelente ya que tu experiencia en el museo será totalmente distinta con ellos.

El Campo de Concentración Sachsenhausen fue convertido en un Museo Memorial en el año de 1993 en memoria de todas sus víctimas.

El autobús te dejará en la estación Gedenkstätte y lo primero que verás es el Centro de Visitantes en el cual te darán información relacionada al Campo de Concentración y ahí mismo podrás solicitar los audio-guías.

Los horarios para acceder al campo de concentración varían en los horarios de verano e invierno:

Horarios del Campo de Concentración de Sachsenhausen
Del 15 de Marzo al 14 de Octubre: todos los días de 8:30 a 18:00hs.
Del 15 de Octubre al 14 de Marzo: todos los días de 8:30 a 16:30hs.

Los lunes están cerrados los museos, el archivo y la biblioteca.

Cuando vimos entrada al campo fue algo extraño debido a que nosotros queríamos entrar para conocerlo pero al mismo tiempo pensamos en la cantidad de personas que fueron llevadas a ése mismo lugar y al ver la puerta de entrada sabían que sería el fin de sus vidas. Es por ello que éste lugar genera una reflexión con lo que significa la libertad y el respeto hacia cualquier ser humano.

A la llegada al museo después de recorrer bastante desde la recepción hasta la entrada al campo se veía una enorme puerta de hierro con la leyenda Arbeit macht frei que significa «El trabajo te hará libre» lo cual era una condición para los presos políticos que ingresaban al campo mentalizando al preso de que si cambiaba su comportamiento con trabajo haciendo lo «moralmente correcto» podía salir con el tiempo.

Ahí iniciaba todo.. al pararnos en la puerta de acceso principal comenzaba lo que para muchos fue el momento más aterrador de sus vidas. Una pesadilla de la que muchos quisieron que terminara.

El clima era frío, hasta parecía que era un montaje de alguna película pero no, así eran la mayoría de los días en el campo de concentración.

Aún no llegaba la llovizna que más tarde nos sorprendería que sumándole al frío que hacía casi nos congelamos! pero valió la pena.

Una vez dentro se podía ver a los alrededores un campo sin tantos barracones como esperábamos ver, resulta que la mayoría fueron demolidos después de la guerra y en su lugar solamente se encuentran las huellas de piedra enmarcando la base de cada barracón que ahí existía.

Caminábamos por los senderos y caminos a paso lento, estaba lloviendo un poco pero eso no nos impidió recorrer todo el campo. Íbamos escuchando el auto-guía que rentamos en la taquilla del museo la cual narraba con lujo de detalle cada lugar por el que íbamos caminando, era como si estuviésemos dentro de una película.

Lo que nos gustó mucho del museo es que hay barracones con galerías en exhibición en donde se muestran objetos de algunos de los presos como ropa, relojes, cartas y toda clase de accesorios personales, todo bien conservado.

Era increíble que todos esos objetos pertenecieron a personas que perdieron sus vidas de una manera trágica eh injusta.

Como pueden ver hay un marco en la base donde existía cada barracón lo cual deja en evidencia la cantidad que habían y lo saturado y sobre poblada que estaba en aquél tiempo el campo de concentración.

Rodeado de un gran muro alambrado y torres militarizadas en las esquinas el campo estaba muy bien vigilado y era casi imposible escapar de él.

Si alguno de los prisioneros intentaba brincar la cerca éste recibía disparos por parte de los guardias que vigilaban el perímetro o en su defecto se quedaban atorados en el alambrado de púas.

Actualmente se puede entrar a los barracones que aún se mantienen de píe ya que están abiertos al público.

La función de cada uno de los barracones varían pues su uso eran desde dormitorios, comedores, sanitarios, regaderas, hospitales, étc.

Con tan sólo entrar a los dormitorios puedes sentir una vibra de esclavitud en la que vivían los presos pues eran bastante saturados. Pudimos ver que las literas eran conformadas por 3 niveles y una seguida de otra con tan solo medio metro de separadas.

Los lavamanos y sanitarios son sin duda una muestra de la falta de salubridad con la que se contaba en las instalaciones.

El área de comedores de igual manera se muestra muy reducida en comparación con la sobre población con la que contaba el campo de concentración.

La conservación del museo es muy buena pues en ella se mantiene intacto gran parte del mobiliario en cada uno de los edificios que permanecieron en el lugar.

Se ve claramente que los sanitarios no tenían la menor privacidad y era obvio que para los alemanes la privacidad ni los derechos de los presos era algo que les interesara en lo más mínimo.

Uno de los lugares más tenebrosos del campo de concentración sin duda alguna es el lugar de las prisiones y calabozos de alta seguridad. Un área bastante fría. Definitivamente un terror el estar ahí encerrado.

Las puertas de la prisión totalmente reforzadas por lo tanto era imposible escapar de ellas. Sólo un pequeño orificio permitían ver el interior de la celda que quedaba totalmente obscura.

Otras celdas más «amigables» eran las que tenían ventana y una puerta de barrotes en lugar de las blindadas en las prisiones de alta seguridad. A final de cuentas la misma sensación de impotencia estar en ése lugar.

El área destinada a la morgue y la enfermería era como sacado de una película de terror! no puedo describir de otra manera ése lugar más que ¡aterrador!

La última parte del recorrido dentro del campo y sin duda la mas triste es ka Zanja de las ejecuciones. Prácticamente el preso no tenía hacia donde escapar pues quedaba acorralado siendo la única salida existente era en donde los soldados con sus armas listos para disparar.

Al final se encontraban el monumento a la barbarie humana, a lo que puede expresarse como la mayor pena eh inhumano que el hombre puede llegar a ser. El crematorio o mejor conocido como «Los hornos» en donde calcinaban los cuerpos.. no hay palabras para describir que tan bajo puede caer el hombre cuando se lo propone.

La visita al campo Sachsenhausen es bastante triste y nostálgica, pero muy interesante para todo aquel amante de la historia. Te deja reflexionando durante todo tu recorrido a la ciudad de Berlín.

Ésta visita es muy recomendable y no importa si no sabes ingles pues dentro del museo puedes rentar las audio guías que vienen en idioma español. Al final del recorrido no olviden darse una vuelta por Oranienburgo que es muy bonito y podrán tomar excelentes fotos.